Acultúrate, Cine, Lo demás — 26/02/2012 at 9:23 pm

Mito de la edad de oro

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Midnight in Paris es un gran tributo de amor a la ciudad de París. Basa su historia en el mito de la edad de oro, que evoca la frase “todo tiempo pasado fue mejor”. En este caso, ese tiempo fue la década de 1920.

Owen Wilson interpreta a Gil, un guionista de Hollywood en aras de terminar una novela seria, que visita París con su novia Inez, interpretada por Rachel McAdams, y sus padres. Una noche, Inez decide salir con un pretencioso profesor británico, por lo que Gil se encuentra libre, vagando por las calles parisinas, cuando el reloj marca la medianoche. Es en este momento, aparece un carro de la década de 1920, que se detiene e invita a Gil a una fiesta donde, para su asombro, se encuentra con Scott (Tom Hiddleston) y Zelda (Alison Pill) Fitzgerald, quienes lo presentan a Ernest Hemingway (Corey Stoll), Gertrude Stein (Kathy Bates), Pablo Picasso, entre otros numerosos literatos y artistas. Así que Gil se transporta a su período artístico favorito donde puede compartir con sus ídolos y, además, es cautivado por una hermosa mujer llamada Adriana, interpretada por Marion Cotillard.

Esta comedia del aclamado director Woody Allen acierta en dos componentes muy importantes. Uno de ellos es el personaje principal, el cual es interesante y agradable. Su nostalgia característica y su amor con el mundo intelectual de épocas pasadas, son componentes con el que el público se puede identificar.

Asimismo, algo que encuentro curioso es que este es el personaje principal característico de todas las películas de Allen: un poco sarcástico, nervioso a veces hasta excéntrico, y en el fondo, un romántico empedernido. Si el director no encajara con la edad del protagonista, considero que él mismo habría encarnado el papel. Pero no pudo ser, y Owen Wilson fue un muy buen sustituto, pues interpretó con magisterio el característico estilo rápido de hablar y el tartamudeo de Allen.

Owen Wilson junto a Marion Cotillard (Suministrada)

El otro componente que conllevó al éxito del filme fue la participación de diversos actores reconocidos, que penetraron la piel de los artistas de la época. Con muy pocas líneas, cada uno marcó memorablemente su momento en la pantalla.

En últimas instancia, Midnight in Paris habla de esta tendencia que tenemos a idealizar el pasado, porque parece mucho más vivo y sustancial que el presente. Ese sueño luego se evapora con el toque frío de la realidad. Los buenos viejos tiempos son tan atractivos debido a que, por mucho que nos gustaría, no los estamos viviendo. Al final, la película no nos pide que dejemos de mirar hacia atrás, sino que impidamos que al hacerlo, nos empañe la mirada hacia el futuro.

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